Así es. Soy pobre y dividir mi tiempo entre escribir para comer y aprender a hacerlo bien y que algún día se convierta en un placer; es difícil.
De día escribo sobre moda, series de TV, bebidas alcohólicas y tontos consejos de belleza. Mis jefes juran que a mi encanta escribir sobre eso, lo cual quiere decir que soy buena escribiendo mentiras, o simplemente lo que hago es lo que les sirve a ellos. Ah, dinero.
Mañana si entrare a contar de que se trata la novela que tengo entre el cerebro y el pecho. Quisiera saber si soy cohibida y refrenada cuando escribo, si lo soy estaría muy mal. Sé que para hacerlo bien hay que soltarlo todo, sin freno. Ya veremos.
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